3.5.10

I Fought the Law




 ¿Quien?: Joe Strummer
¿Conocido por?: Cantante y guitarrista de Los Clash

Si el mes pasado fue dedicado a los Ramones, este mes para no ser menos, las "entrevistas" de los lunes van a ir dedicadas a The Clash, a mi entender LA banda de la movida inglesa punk. Hacer una introduccion explicando quienes son los Clash y que significan en un blog cuyo nombre fue sacado de una canción de ellos es casi ridículo, asi que voy a evitar la reseña sabida por todos y voy a comentarles que estaré haciendo.
Una vez más tengo en mi mano un libro increíble lleno de testimonios de los músicos que conformaron la banda. Tal libraco se llama simplemente The Clash y fue editado por Global Rhythm Press hace un par de años en ingles y fue traducido no hace demasiado a la lengua de castilla. Es otra de esas obras que brillan en mi biblioteca que daba para compartir aunque sea algunos fragmentos para que todos los que pasan por acá y no lo tienen lean un poquito.
En este primera parte dedica a Joe Strummer, compile algunos de sus testimonios de vida hasta la formación del grupo que lo hizo famoso, la próxima semana estará la segunda parte donde el protagonista contara intimidades y vivencias de la banda.
Espero que lo disfruten.



EL TURCO JOSE:  Mi padre ocupaba un escalafón muy bajo en el ministerio de asuntos exteriores y no obtuvo la ciudadanía británica hasta dos años antes de mi nacimiento. Era originario de la India y mi abuelo trabajaba en los ferrocarriles, pero falleció cuando mi padre era muy joven, así que se crió en orfanatos del país. Mi abuelo era ingles, pero la abuela era india. Mi padre estudio con ahínco en la escuela, obtuvo varias becas y se enrolo en le ejercito indio durante la segunda guerra mundial. Cuando el conflicto todo a su fin, vino a Londres, aprobó las oposiciones a la administración pública, conoció a mi madre, en el ministerio de asuntos exteriores y fue destinado a Ankara, motivo por el cual yo nací en Turquía. Después de la estancia en Turquía nos trasladamos a Ciudad de México, un par de años y asistí a una guardería en la que no se hablaba ingles, y por eso se hablar un poco de español. Es una especie de español rudimentario que jamás he sido capaz de mejorar. Después de México nos destinaron a Bonn, en la que era la Alemania Occidental, antes de que me enviaran a un internado en Inglaterra.

EL INTERNADO: Era muy militarista, había uniformes para los chicos y castigos por no llevar gorra, y por ese tipo de cosas era de lo peor. La escuela te permitia ir a casa una vez cada doce meses, aunque un año antes de terminar mis estudios ya autorizaba dos visitas. Allí había mucho acoso y yo era uno de los principales matones. Era cuestión de intimida o ser in timidazo y no había protección de nadie ni de nada. Te azotaban por cualquier razón, no había nadie que te protegiera y pronto me di cuenta de que te convertías en alguien poderoso o te aplastaban así que forme una banda. Sin embargo fui realmente feliz en aquel colegio, porque era un cabecilla. Era un pendejo fanfarrón y sabia esconderme cuando repartían tareas o cuando buscaban a alguien a quien apalear. Si, fui extremadamente feliz en la escuela porque gobernaba mi propio mundo.

DESACATO: Debido a mi educación sentía que la autoridad era algo que había que evitar siempre que fuera posible. Si podías entrar, atacarla e irte, mi respuesta era si, hazlo. Cuestionar a la autoridad ocupaba un puesto de honor entre mis prioridades. Desde una edad bien temprana advertí que la autoridad era un sistema de control que no entrañaba ninguna sabiduría inherente.. y, por lo tanto era algo improcedente, había que eludirla.

PAPÁ - MAMÁ: Con frecuencia pienso en mis padres y en como debí de sentirme cuando me enviaron a la escuela a los nueve años y como debía de ser verlos solo una vez al año. Resultaba bastante extraño. Sin embargo, cuando eres niño, te limitas a lidiar con ellos. Realmente me cambio mi vida, porque me di cuenta de que debía olvidar a mis padres para mantenerme a flote. Cuando eres niño vas directo al epicentro de la cuestión, no dejas las cosas para mas adelante. Olvide a mis padres y me dije a mi mismo: “afróntalo”.

PUNTO DE PARTIDA: El primer disco que compre fue el “I wanna hold your hand” de los Beatles, y luego los primeros singles de los Stones. Sin embargo recuerdo, cuando me llego la música de verdad y fue mientras me encontraba en el internado, a los once años. Recuerdo que oí “not fade away” sonando a todo volumen en una enorme radio de madera que había en la sala de estar y pensé: “Esto es otra cosa! Esto es la antitesis de todo lo que estoy teniendo que padecer aquí dentro”. Y me invadió la sensación de que había encontrado un resquicio entre las nubes, una luz. Fue en ese momento que me enamore de la música.

DISCOS COMO CALMANTE: Entonces no habían publicaciones musicales, así que nos interesábamos por la música gracias a un programa de TV titulado Thank you lucky stars, que pasaban los sábados a las 18.30 hrs. Fue allí donde vi por primera vez a los Stones tocando la canción de Chuck Berry “Come on”. Alucinamos al verlos. Todo el colegio se había congregado en la sala para ver la TV y no necesitamos a nadie que nos dijera que aquello era algo nuevo. Ocurrió algo similar con los Beatles. De hecho sin la música, sin la explosión musical que había tenido lugar en Londres con Beatles, Stones, Kinks, y Yardbirs, no concibo como podríamos haber tolerado estar en aquella institución. No me imagino como los habría soportado si hubiese estado allí diez años antes, escuchar aquellos discos fantásticos me ayudaba a sobrellevar cada fin de semana.



MIL NUEVE SESENTA Y OCHO: En 1968 hice el examen de bachiller y el mundo entero había explotado. Estaban Paris, Vietnam, Grosvenor Sauqre y la contracultura, y parecía lago normal, pues carecíamos de cualquier otro marco de referencia. Creíamos que 1968 era la norma y aquel fue el año en que alcance la mayoría de edad. Era como cabalgar sobre un misil, pero no caí en la cuenta de lo afortunado que era hasta mas tarde. 

STREET FIGHTING MAN: era un tema genial, aunque dudo que comprendiéramos de que trataba. Lo aceptamos como algo normal, como todas las demás canciones de los Rolling Stones. Parecía que todo el mundo corría por la calles delante de la policia y se sublevaba. Pero yo me hallaba atrapado en una burbuja a unos cincuenta Km. de Londres, observando y pensando: “quiero formar parte de esto”.

LA ESCUELA DE ARTE: Si te encontrabas en la misma posición que yo, solo había una respuesta al interrogante de que pensabas hacer al terminar el colegio, y era la escuela de arte, el ultimo recurso para quienes fingían esta enfermos, para los fanfarrones y para la gente que básicamente no quería trabajar. Solicite plaza en la Central School of Arts de Londres y me quede sorprendido en mi primer día. Al llegar allí me di cuenta de que todos los profesores eran viejos verdes: habían elegido a veintinueve chicas y diez tipos para cubrir el cupo. Obviamente habían escogido a las veintinueve aspirantes mas atractivas y luego se pasaron el año siguiente intentando ganárselas. Pronto me distancia de aquello, porque me di cuenta de que no nos ensañaban nada, salvo esbozar garabatos. Nos enseñaban a crear un dibujo que transmitiera la sensación de que sabíamos dibujar un objeto, era una autentica porquería. Luego conocimos el LSD, empezamos a consumirlo y el curso se volvió incluso mas transparente. Creo que no dure ni seis meses allí. Intente acceder a otras escuelas de arte, pero me mandaron de paseo, porque lógicamente mi book era nulo: se reducía a chorros de pintura en un enconado sinsentido de espaguetis.

EL TIPO DEL UKELELE: Cuando abandone la escuela me compre un ukelele, porque pensé que debía de ser mas sencillo que una guitarra al tener solo cuatro cuerdas. Y así fue como empecé a tocar, siguiendo a un músico llamado Tymon Dogg por el subte de Londres y recolectando dinero para el como un aprendiz. Recorrimos Europa tocando en estaciones y en la vía publica, vagabundeando por Bélgica y Francia, pero frecuentábamos sobre todo el subte londinense.

EL TIPO DE LA GUITARRA: A la larga aprendí a tocar canciones de Chuck Berry con el ukelele y empecé a salir solo. Un día me encontraba en el subte tocando “Sweet little sixteen” cuando un yanki paso por allí y se detuvo frente a mi. “No me la creo, no lo puedo creer!”, exclamo y empezó a darse manotazos en la frente, tambaleándose como si fuera a desmayarse, así que deje de tocar. “Estas tocando Chuck Berry con un ukelele?”. Yo no lo consideraba extraño en absoluto, y no empecé a pensarlo hasta que el me hizo notar lo ridículo que resultaba. Así que me compre una guitarra y aprendí a tocarla con Tymon, que mas o menos me toleraba en calidad de seguidor.

LA PRIMERA BANDA: Acabe en Gales después de mi aprendizaje con Tymon, ya que no parecía haber forma de ganarse la vida en Londres ni tan siquiera de sobrevivir. Seguí a una chica hasta la Cardiff Art School, pero me dijo que no quería saber nada de mi, así que inicie mi trayecto en autostop de regreso a Londres. El primer lugar en el que aterrice fue Newport, conseguí empleo de sepulturero y después entre en la Newport Art School. Me uní al grupo de rock de la escuela y allí aprendí el oficio. Nos llamábamos The Vultures.



EL PRIMER FRACASO: Dimos algunos conciertos, pero par aun publico que no tenia mas remedio que escuchar, ya que eran los chicos de la Newport Art School. Sin embargo, en una ocasión llegamos a actuar en Bristol, donde nos acribillaron con vasos de cerveza. Éramos una porquería, eran mas de las once de la noche y al publico no les gustaba.  También tocamos en recónditos lugares de los valles de Gales, donde las cosas fueron todavía peor. Después de un concierto, el presentador dijo: “ y la semana que viene tendremos un poco de música decente para variar”. Durante los intervalos, algunos bromistas nos desafinaban los instrumentos mientras nos fumábamos un cigarrillo en el callejón y al regresar, enchufábamos las guitarras, gritábamos cuatro y todos los asistentes se meaban de la risa. Allí aprendimos lo que era la vida real.

DUB: Una día en Newport, se me acerco un tipo que era el vivo retrato de Jim Morrison, era un alumno que acostumbraba a salir con negros y fumar marihuana. “Eh, hay una cosa que se llama dub que tal te guste, ven conmigo”, me dijo. Así que fuimos a un local llamado Silver Sands, y fue la primera vez que escuche un reggae distinto al de los Pioneers. También era la primera vez que presenciaba algo de naturaleza rebelde, aquella escena del roots rock, y me di cuenta de que debía volver a Londres, porque si en la escena negra de Newport estaba ocurriendo aquello, tenia que regresar como fuera a la capital.

EL OKUPA QUE QUERIA SALIR DE LA CALLE: A mi regreso a Londres en 1974, recuerdo que pase frente a un pub irlandés , mire dentro y vi un trío tocando y pensé: “En lugar de ser perseguido por la policía en el subte, quizá debería probar eso”. Vivía en una casa ocupada en Madia Hill, y creía que tocar en pubs podía ayudarme a sobrevivir económicamente al verano. Fue la primera vez que pensé en formar un grupo de rock electrónico, pero mi ambición era solo pasar el verano sin tener que andar corriendo por el subte cuando me sacaban a patada de los pubs, no tener que recolectar dinero entre los borrachos.

LOS 101´ERS: Una noche Allan Jones (mas adelante director de las revistas Melody Maker y Uncut), a quien conocíamos de Newport, asistió a vernos y escribió un par de líneas sobre nosotros en el Melody Maker, afirmando que los 101´ers sabían tocar rock de verdad y yo las recorte y las lleve a algunos pubs del oeste de Londres. Al final, el dueño del Elgin dijo: “de acuerdo, les pagare cinco libras”. Fue entonces cuando nos apartamos de nuestra pequeña escena. El Elgin se convirtió en un lugar de moda, el dueño nos paso al jueves por la noche porque éramos un buen negocio, y la cosa empezó a despegar. Yo no lo sabia, pero los Sex Pistols venían a vernos cada jueves por la noche. No era conciente de lo buenos que éramos.

NEVER MIND THE BOLLOCKS: Los 101´ers llevaban tocando dos años cuando los Pistols irrumpieron en la escena, y cuando los vi, me di cuenta de que no se podía comparar con ningún otro grupo de la isla, estaban muy avanzados a su época. Vuelvo a insistir, supusieron un salto mayúsculo. En cuanto vi a los Sex Pistols en el Nashville Room, recuerdo que pensé: “Madre mía, mira a estos tipos”. Los Pistols actuaron y me sitúe frente al escenario para verlos, apenas había publico, creo que era un martes. En aquel momento supe que estábamos acabados, tras cinco segundos de su primera canción supe que éramos como un diario del día anterior, habíamos caducado.

LA PRIMERA IMPRESION NO ES LA QUE CUENTA: La primera vez que vi a Mick y a Paul estábamos en la oficina de colocación de Lisson Grove. Yo estaba haciendo cola para cobrar el subsidio de desempleo, que eran unas 10.64 libras, y ellos iban a ver a alguien. Se me quedaron mirando, y no caí en que habían visto a los 101´ers el fin de semana anterior y probablemente me habían reconocido. Pensé que los conocía de alguna pelea, así que los ignore, recogí mi paga y esperaba que se metieran conmigo cuando me dirigiera a la salida o en la calle, pero se quedaron allí sentados. Sin embargo, me llamaron la atención, ya que tenían un aspecto distinto a los demás. Creí que habría problemas y ya estaba pensando a cual soltarle un puñetazo. Mi primera opción fue Mick, por era el mas delgado, y Paul tenia buen aspecto, así que decidí que le pegaría a Mick y saldría corriendo, ese era mi plan.

THE CLASH: Después de ver a los Pistols, creí que los 101´ers debían dejarlo. Los demás miembros no opinaban igual y empezamos a distanciarnos. Poco después, el guitarrista se largo al finalizar un concierto en Fulham, pero aquella noche Berni Rhodes se acerco al camarín y me dijo: “ven conmigo, quiero que conozcas a alguien". Fuimos a una casa ocupada en Davis Road donde había dos tipos esperando. Ya los había visto en la oficina del paro poco antes. Había amplificadores en la sala y empezamos a ensayar en ese mismo momento o al día siguiente. Después Berni me pregunto: “¿Por qué no te planteas la posibilidad de unirte a este grupo?”. Me lo pensé durante unas veinticuatro horas, le telefoneé y le dije: “De acuerdo”. El día que me uní a The Clash fue como volver a la casilla de inicio, al año cero. Parte del punk consistía en desprenderte de todo lo que conocías antes. Éramos casi estanilistas, porque insistíamos en que había que deshacerse de las viejas amistades, de todo lo que conocíamos hasta entonces y de nuestra manera de tocar, en un intento febril por crear algo nuevo, lo cual no era fácil en aquel momento. Era muy riguroso, estábamos locos, total y absolutamente locos. 


9 comentarios:

ViOleT dijo...

muy buena nota loco!!!

nicolas delarge dijo...

Buena che, viste la pelicula "joe strummer the future is unwritten"?, esta muy buena y habla sobre todo eso y el hermano nazi y otras cosas. 100% recomendada.

Pablo Aragone dijo...

muy buena! espero la que sigue, saludos

clod dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan Garberi dijo...

bajon tener que esperar 1 semana entera!

Blonda dijo...

Ese libro es una joyita! Estuve meses insinuándole a mi novio que lo quería de regalo de cumpleaños.

Ahora lo tengo! Es impresionante. Lo amo!

Aunque no es una lectura, digamos, "livianita" para leer en la cama antes de dormir. A ese libro hay que leerlo en una mesa y con un mantel limpio abajo para uqe no se raye ni se manche....

bueno...eso hago yo!

Mant dijo...

Tymon Dogg es un groso, es el que canta en "Lose this Skin" de Sandinista! y tocó el violín con Clash y los Mescaleros. Minstrel Boy de estos últimos se lo debemos a él.

Pequeñin dijo...

NOTABLE!!!!

Torkaerius dijo...

"...en un intento febril por crear algo nuevo, lo cual no era fácil en aquel momento."

¿Cuándo dejó de ser complicado crear algo nuevo, intentando dejar atrás todo lo escuchado y toda la historia (artística en gral) que nos precede? :)

Buen artículo. Esperamos el próximo.
¡Saludos!