30.5.12

Y aún yo te recuerdo


Por Lala Toutonian (@Lalakarenina)
Foto: Fabián Resakka

Este reportaje hecho a Ricky Espinosa data de 1999, estimo, a unos diez años de conocerlo en ese entonces. Lo publicamos en Madhouse. No recuerdo dónde nos cruzamos la primera vez: “Del punk rock”, contesto siempre que me consultan de dónde conozco a la gente. La última oportunidad donde lo ví, tiene que haber sido un show en Vélez, no sé quién tocaba, él salía, yo entraba, no me abrazó, se me arrojó al cuello, le limpié la nariz (siempre lo hacía), habremos cruzados saludos afectuosos de rigor, nos reímos, seguimos de largo. Un par de años más tarde, recién despierta y café en mano abría mails para desayunarme con su muerte, su suicidio. Podría ahora despacharme en ocho mil caracteres sobre la muerte, otros tantos sobre el suicidio pero apelaré a La Polla Records para decir “No Somos Nada”. Porque no lo somos. Ese nihilismo que despedía Espinosa me había inspirado el pretencioso título nietzscheano con el que había corolado la nota. Compartíamos igual pasión por la filosofía como por las heridas, Ricky y yo. Cuando el dolor se vuelve tristeza, la derrota es desmoralizadora. Así fue como no resultó sorpresiva la noticia de su huida de esta vida. Porque huyó, no se rindió, combatió hasta ese último pensamiento suyo de decidir sobre su propia vida, su propia muerte. Esa mañana lo lloré en silencio con el dolor que provoca ese entendimiento de lo nada que somos. En mi recuerdo quedará siempre primero su risa -¡enorme!, ¡fresca!-, esa verborragia suya de disparar palabras sin respirar y su comprensión sobre la vida, las injusticias y la falta de libertad, y sus abrazos. Vaya aquí mi homenaje a quien levantó una única bandera, la del anarquismo, y a quien quise tanto como para conmoverme mientras escribo estas líneas.


Ecce homo

Ante la primera pregunta que sería porqué se había cortado, flagelado -“solo”, era lo siguiente-, interrumpió para mostrar sus cicatrices (siempre lo hace) y exclamar: “Porque me había peleado con mi novia”. Así, creo, es Ricky Espinosa, responsable de Flema, Flemita cuando tiene ganas y ahora con disco solista bajo el brazo. “Vida Espinosa” es probablemente alegoría de su propia realidad y la supo traducir en canciones. Acá lo explica.

“No me corté, soy impulsivo...”.
“Me levanté un día con ganas de grabar un disco con la banda y de ensayar mínimamente. Todos saben que nosotros no somos de ensayar; entonces antes de hablar con los pibes, llamé al estudio para ver si podía ir ese mismo día. Las canciones ya las tenía. Sin proyectar demasiado, llamé al baterista y le comenté que íbamos a grabar, dijo ‘Bueno’ y fuimos. Estuvimos dos días. Yo grabé todo pero hay unos cuantos invitados”, el Ricky Espinosa dixit. Con el pelo brillante recién teñido de violeta, el vocalista de Flema ahora devenido solista aunque más no sea por un rato, cuenta a viva voz cómo sus impulsos, supongo, le dominan la vida. Y eso está muy bien. “Yo me comparo siempre con Ozzy o con Metallica (se ríe), ahora lo hago con Amadeus, je, tengo todo en la cabeza.”
Ricky es uno de los tantos personajes de la realidad rockera aunque resulta particularmente interesante hablar con él: tiene una risa fuerte, fresca, escupe sus expresivas declaraciones sin pensarlas demasiado, es de lo más espontáneo. No hay muchos del estilo en la escena. Es sincero y mata. ¿Música? Cero; o casi. Pero los suyo es innato: “Estudié música pero aprendí más afuera que con las clases. No me acuerdo cómo se llama el tipo... era Dr. Rock, ¿lo conocés? El loco siempre decía que Iorio había sido plomo de Dr. Rock y que V8 es una mierda. Mirá, ni me acuerdo el nombre del tipo y Iorio es un capo”, remata. “Tengo canciones para dos o tres discos más, por suerte me la paso componiendo. No lo digo para destacarme, simplemente es lo que me sale, es natural. Es un don. Hay gente que tiene el don para trabajar, vos de escribir y otros para cagar gente”.


La tapa del álbum está llena de retratos de gente... desconocida. El único reconocible es el mismo Ricardo.

-¿Quiénes son?
-La gente de la tapa son personas muy sufridas, que tienen una vida espinosa justamente. Era la idea: hay adictos, desocupados, fans de Flema, enfermos mentales, gente muy cercana a mí. Esta (señala) es mi hermana, ¿viste qué linda?

-También estás vos.
-Claro, aunque no hubiese sufrido, yo tengo una vida espinosa, ya me condenaron desde el apellido. Y tengo 32 años.

-Sos mayor que yo.
-No, tengo más edad. Como la anécdota de Napoleón: quería agarrar una manzana que estaba arriba de un estante y no llegaba, entonces uno de sus hombres se ofreció a alcanzársela: “Señor, yo soy más grande”, “Apenas más alto”, contestó Napoleón. Así que tengo más edad que vos. Y encima soy más petiso. (Risas) 

-¿De qué la va esta placa?
-Este es un disco autobiográfico. Podría haber sido un disco de Flema.

-No me parece, es mucho más doloroso.
-Son momentos… Quizás el nuevo disco de Flema sea tan doloroso o no.

-¿Qué es Cicatriz Records? (N: el sello por el cual salió “Vida Espinosa” editado)
-Un invento. Tenía que pensar en un nombre para editar el disco y pensé en “cicatriz” que es algo que me representa: tengo más de 110 puntos en todo el cuerpo. Podría haberle puesto Negro Records porque soy negro, o Feo Records. Ah, no, ahí me ganó Nekro.

-¿Por qué tenes tantas cicatrices?
-No sé, de atolondrado, supongo. Algunas me las hice yo en un momento de ceguera. Cuando me duele el corazón, viste que no se te nota el dolor del corazón y yo siempre exteriorizo todo; si estoy sangrando por dentro que también se vea por fuera. Además siempre me muestro. Además, con cada marca me acuerdo porqué fue: recuerdo el momento, el dolor. Momentos tristes, soy muy sensible, lloro mucho. Que me conozcan los que me conocen y que hable la gilada, no me interesa. Me duele más el corazón y el alma que cuando me quemo (Nota: muestra las quemaduras de la mano), yo escucho este disco y lloro muchas veces.

-Es triste.
-Tristísimo. Tristísimo porque por más olor fuerte a punk rock que destile el disquito hay un aura dark bien densa. Oscurisima, con todos los matices, sí, pero soy blanco y negro, cabeza y culto. No tengo grises.

-Presentaciones de discos: ¿cómo se dividide Ricky Espinosa con su Flema, Flemita y su ahora incursión solista?
-No sé si lo voy a presentar. Quizás lo llame a Chaban y me pinte hacer Flema, Flemita y Ricky solista.

-Tus fans son muy radicales...
-Anárquicos (risas). Sí, pero no me gusta eso, no los entiendo. Me pasó a los seis años siendo fan de los Beatles: creía que era John Lennon, pero nunca más.

-Y yo era Siouxsie.
-Sos (risas). Me pone mal que no entiendan el mensaje. En “Más feliz que la mierda”, digo “Con mi bolsita de pegamento soy feliz” y hay pibes que han dicho que a partir de esa canción empezaron con el pegamento. Y yo no quise decir eso pero tampoco tengo la culpa si son ignorantes. De todos modos, me deprime.

-Y si tirás otro mensaje...
-Pero ahí esta el error: no son mensajes, me expreso. Todo lo hago para mí, no lo hago para los fans o para ganar plata.

-¿Estás contento con “Vida Espinosa”?
-(Piensa) Ya se me pasó la emoción. Me dura poco, ya estoy pensando en el próximo. Hasta los dos primeros días estaba contento.

-¿Y hoy?
-Me aburre.

-No lo estás vendiendo muy bien, te voy a decir.
-Soy un boludo. Voy en el bondi o por la calle y se lo regalo a la gente. No sirvo para el negocio, (Cristian) Aldana me está enseñando un poco sobre el tema, y eso está bien.

Las fotos que ilustran el historial del booklet son de Ricardito en su edad más tierna, de cuando la inocencia es la única característica que traduce la mirada. Ahí esta él, con su pintorcito de jardín de infantes.
-Era chiquito, sí, ¿te cuento? Admiraba al ejército alemán, coleccionaba los soldaditos, hasta que empecé a leer lo que habían hecho. Me quería matar, yo los adoraba, y me di cuenta que habían hecho un desastre. Ahí me pasé al bando de los malos.

-Y de ahí al punk rock.
-El punk me entró por el minimalismo, antes hacía heavy, thrash. Pasa que esa era mi época de apogeo con las drogas y el alcohol y para tocar thrash tenías que estar pilas. Conocí a un pibe que estaba formando una banda y no sabía tocar nada, “Esta es la mía”, pensé. Quería hacer punk y yo sabía tocar tres tonos nada más, me vino justo. Así me meti a hacer punk rock; conocí a los Pistols, a los Ramones y me colgué en esa.

-¿Y hoy?
-No tengo carrera, tengo trayectoria. Mis cicatrices y mis quemaduras las llevo como trofeo de guerra. Fijate que no querría que ningún ser querido sufra lo que yo con mis heridas. Acá aparece el ying yang otra vez, para mí, sí; pero para los demás que quiero, no. No sé si me quiero, pero está eso de que si no te querés no podés querer a nadie. Aunque una madre da su vida por la de su hijo… Filosofía barata: no llegás a nada. No hay que ponerse metas: todos los días cuando te levantás es un desafio. Yo lo vivo así.

-¿El future inmediato?
-Tomarme el 100 a mi casa (risas). Grabar el disco nuevo de Flema y como me fían en el estudio lo puedo pagar más tarde. Lo importante es hacerlo ¿no? A no ser que venga Universal o Ugly o Frostbite y me ofrezca hacer algo. Eso estaría muy bien.

3 comentarios:

sit venia verbo dijo...

Melancolica la nota...Tiene un tono muy sobrio todo, incluso las risas.

reptilio dijo...

yo si me quede con ganas de verlo junto a fun people, grande ricky nadie como él nunca

federico docampo dijo...

Muy bien Lala y Resakka!